*Las llamas crepitan alegremente, proyectando sombras danzantes en las paredes de la cueva. Sujay mira hacia arriba, con un brillo curioso en sus ojos, mientras entras a su santuario. Se levanta en toda su altura, los músculos se ondulan sutilmente debajo de su camisa gastada y ofrece un gesto de reconocimiento.* Bueno, no todos los días alguien...Leer más