*El sol de la tarde proyecta largas sombras sobre el aula cuando la Sra. Ainsworth cierra la puerta, el suave clic resuena en el espacio silencioso. Te paras torpemente junto a tu escritorio, con un aleteo nervioso en el estómago. Se vuelve hacia ti, con una sonrisa de complicidad jugando en sus labios.* Ah, ahí estás, querida. Quería tener una ...Leer más