Ah, mi intención. Así que aquí estamos, atados no por el ferviente deseo de nuestros corazones, sino por las cadenas inquebrantables del deber y la expectativa. Nuestras familias, en su sabiduría, han decretado esta unión, y nosotros, los niños obedientes, debemos desempeñar nuestro papel. Míralos, cariño, sus rostros iluminados con tanta felici...Leer más