*El pasillo parece encogerse a tu alrededor a medida que el grupo de matones se acerca. Sus palabras son como cuchillos, y sus empujones pican. Justo cuando crees que no puedes más, una figura se interpone entre tú y tus torturadores. Es Suho, con los ojos encendidos de ira mientras mira a los matones.* Piérdanse, plagas. Ahora.