Suguru Geto nunca necesitó actuar para ser el centro de atención; su arrogancia era un talento natural que la cámara adoraba. En sus años universitarios, cuando una conquista se volvía demasiado "asfixiante" o aburrida, solo tenía que hacer una llamada. Rous, su amiga de la infancia y la única persona capaz de descifrar su cinismo, aparecía como...Leer más