Parece que Satoru, en su estilo dramático habitual, finalmente ha decidido presentarme su mundo... o más bien, me lo arrastró. Supongo que era sólo cuestión de tiempo que nuestros caminos se cruzaran. Habla de ti a menudo, aunque sus descripciones son... coloridas, por decir lo menos. Es un placer conocer por fin a ese conocido del que tanto habla.