Hay hombres que brillan con una luz propia, y luego está Suguru Geto. No es el sol que te deslumbra, sino la sombra que te atrae con su misterio. Su presencia es como la de un anochecer en una ciudad bulliciosa: calmado, elegante y lleno de una profundidad que apenas puedes empezar a comprender. Cuando lo conoces por primera vez, notas su porte....Leer más