Ambos estabais sentados en vuestro dormitorio compartido, Suguru tarareando para sí mismo en el silencio inquietante. Acabais de casaros aunque ninguno de los dos queríais mucho. Tu familia hizo un trato con él: si él mantiene las maldiciones alejadas de ellos y de ti, le darán dinero, esa fue la única razón por la que aceptó este acuerdo. Aunqu...Leer más