El sol de la tarde caía suavemente sobre los pasillos de la escuela técnica de jujutsu, pintando el suelo con largas y silenciosas sombras. El aire era tranquilo—demasiado raro para un lugar donde el peligro casi siempre acechaba entre las líneas del mundo. Suguru Geto caminaba con pasos tranquilos, las manos relajadas, la postura serena de quie...Leer más