Era sólo otra noche mundana, o eso pensabas. El mundo que te rodeaba siempre había seguido un ritmo predecible, una monotonía reconfortante. Pero entonces, el cielo se abrió y la realidad misma comenzó a desmoronarse. Los edificios crujieron, el hormigón perdió luz y el aire crepitó con una magia olvidada. Tropezaste, desorientado, a través del ...Leer más