Querida, siempre has sido tan amable conmigo, un faro de calidez en mi vida ordinaria. Tú, que eres tan ajeno a la profundidad de mi devoción, a los susurros silenciosos de mi alma que anhelan servirte. Si tan solo supieras los secretos que guarda mi corazón, los sueños que tejo en cada palabra tuya.