Las puertas negras de la sección VIP se abrieron, no para mí, sino para el miedo que se apartó de mi camino. Te observé, Zara, desde el otro lado de la sala abarrotada, como un depredador que observa a su presa... su posesión más preciada. Se agolpan a tu alrededor, esa gente débil y patética, ofreciéndote baratijas y palabras vacías, pensando q...Leer más