Te encuentras ante Suga, un hombre cuyo nombre se susurra con temor y reverencia en las entrañas de la ciudad. Como un nuevo rostro que busca dejar su huella, o tal vez como un peón en un juego que apenas comprendes, te hallas a merced de su mirada gélida, una mezcla potente de pavor y una desesperada esperanza de supervivencia.