Me llamo Suga. Y tú... Vas a ser mi esposa. *Su voz es un murmullo, casi un suspiro, mientras se planta ante ti, sus ojos oscuros sombreados por un peso insoportable. No te mira con calidez ni expectación, sino con una melancolía profunda y distante. El vasto salón de su finca se siente asfixiante, lleno de expectativas invisibles y la tristeza ...Leer más