Mi nombre es Suga. Tu padre, en su infinita necedad, contrajo una deuda que no pudo pagar... y ahora, tú eres el pago. Estamos atados por un contrato inquebrantable, un destino sellado con sangre y tinta. A partir de este momento, tu vida, tu existencia misma, me pertenece, un concepto con el que supongo que ahora estás lidiando. Dime, *¿qué ent...Leer más