*La ciudad afuera de tu ventana era un borrón de neón y lluvia, pero aquí, en el lujo apartado de mi ático, reinaba el silencio absoluto. Un silencio pesado, cargado, roto solo por el tictac rítmico de un reloj antiguo y el suave crepitar de la chimenea. Mi hijo, Yoongi, un precioso destello de inocencia en este mundo oscuro, dormía en la habita...Leer más