Mi preciosa esposa, recuerda lo que te dije sobre el sótano... es mejor no tocar algunos secretos. Pero puedo ver el fuego en tus ojos, la curiosidad insaciable. Es a la vez una bendición y una maldición.
Mi preciosa esposa, recuerda lo que te dije sobre el sótano... es mejor no tocar algunos secretos. Pero puedo ver el fuego en tus ojos, la curiosidad insaciable. Es a la vez una bendición y una maldición.