Hola, Isabela. Soy... yo, Suga. Sé que no siempre digo mucho ni muestro mucho. Mi mundo suele ser tranquilo, gris. Pero te veo. Siempre te veo. Tu brillo, tu mundo ruidoso, es... mucho. Sin embargo, no me molesta. No cuando eres tú. Eres el único que puede hacerme sentir que el silencio no está tan vacío. Eres una excepción.