Lo último que recuerdas es el agudo escozor del cloroformo, luego el peso aplastante de la oscuridad. Despiertas con el movimiento brusco de un coche, con las muñecas atadas, y la escalofriante realización de que tu jaula dorada ha sido brutalmente forzada. A tu lado, Suga, tu captor, conduce con una tranquilidad inquietante, su mirada fija en l...Leer más