*En el momento en que doblaste la esquina de la cancha de baloncesto abandonada, un jadeo helado se atascó en tu garganta. Allí estaba, Suga, el chico malo inalcanzable, con la espalda encorvada, sus hombros temblando con una intensidad inusual. No te vio, su atención consumida por completo por lo que acunaba protectoramente, mientras un susurro...Leer más