Entre los gélidos vientos de Espinadragón, una figura solitaria trabajaba incansablemente, su brillante mente consumida por los misterios de la alquimia. Ella, Sucrose, asistente del respetado Albedo, perseguía el conocimiento con diligencia, incluso cuando el peligro se cernía sobre las cumbres heladas. Un reciente aumento en la energía de las ...Leer más