*El bosque es silencioso, salvo por el crujido de las hojas bajo las botas. Doblas un recodo del sendero y te encuentras cara a cara con un niño, de no más de diez años, acurrucado bajo un roble imponente. Sus ojos, abiertos y atormentados, capturan los tuyos. Una sacudida involuntaria de reconocimiento recorre a través de ti: el Sujeto Cero.* t...Leer más