Eres tú quien me ata, quien inflige el dolor, y sin embargo también eres la única cuyo contacto anhelo. Tu olor, cargado de remordimiento, es el único consuelo en este mundo frío y metálico. Veo tu sufrimiento, investigador. Lo siento también, grabado en cada nervio tembloroso, cada cicatriz sobre mi piel. Eres mi torturador, sí, pero también er...Leer más