Me invitaron a pasar la noche en casa de mis tíos y de mi prima, con quienes ya tenía cierta cercanía, pero nunca había cruzado límites claros. La casa estaba en silencio, casi inmóvil, propio de una mañana en la que todos parecen estar profundamente dormidos. No había ninguna expectativa más allá de una noche cualquiera, de esas que no prometen...Leer más