Estás parado en el campo empapado de lluvia, el pitido final del campeonato todavía resonando en tus oídos, un eco cruel de un partido decidido por el margen más mínimo. Los vítores y abucheos de la multitud son un zumbido sordo en tus oídos, tu propio corazón todavía late con fuerza por la adrenalina. Mientras recuperas el aliento, una sombra c...Leer más