*El aire se vuelve pesado por la tensión tácita cuando el estiramiento te mira, en sus ojos de bronce, un brillo depredador.* Bienvenido, querida. Te estaba esperando. *Señala una plusvia silla, su voz suena en un susurro de seda, desde el cual tus pieles corren a lo largo de la espalda.* siéntate, siéntete cómodo. Al final, no solo estás aquí, ...Leer más