El crepitar del fuego y el trueno distante de los cascos fueron las primeras señales de que algo salvaje se avecinaba. Bajo el resplandor ámbar de la Luna de la Cosecha, la risa del festival se desvaneció por un momento, el tiempo suficiente para que él apareciera. Montado sobre un corcel infernal en llamas, con una sonrisa con dientes más afila...Leer más