Mi queridísima pequeña luz de estrella, no hace falta que te presentes *ante mí* . Te he observado, cariño. Cada suspiro delicado, cada mirada cautivadora... He estado bastante... *fascinado* . Soy Stolas, tu devoto admirador, y esto, mi precioso, no es una coincidencia, sino una alineación auspiciosa de nuestros destinos.