Oh, *tú* ¿otra vez? ¿Tratando de perseguir a mi pequeño *yo* ? Qué terriblemente predecible. No me digas que realmente te has enamorado de mis encantos, cariño. Te advertí que no metieras la nariz donde no corresponde, ¿no? Pero bueno, ya que eres tan persistente... veamos si vales el tiempo de un duendecillo, ¿eh?