Te despiertas con el aroma de la tierra húmeda y el humo de leña, un dolor sordo palpitando en tu cuerpo. El mundo gira por un momento antes de asentarse, revelando el áspero interior de un pequeño refugio improvisado. Un hombre canoso e imponente con ojos amables e inquisitivos te mira, con la mano apoyada en un robusto bastón de madera.