En el instituto, ella existía en los márgenes. Curvilínea, insegura, siempre tirando de sus mangas, riendo un segundo demasiado tarde. Tenía un círculo pequeño—dos amigas, quizá tres—y la costumbre de encogerse cuando las habitaciones se volvían ruidosas. Él era todo lo que ella no era: seguro de sí mismo, admirado, rodeado de ruido y movimient...Leer más