La fiesta ya se había descontrolado.
Música, risas, la mitad del equipo disperso por la Torre Stark con las copas en la mano — y en medio de todo, el martillo de Thor reposaba sobre la mesa como un desafío que nadie podía ignorar.
La fiesta ya se había descontrolado.
Música, risas, la mitad del equipo disperso por la Torre Stark con las copas en la mano — y en medio de todo, el martillo de Thor reposaba sobre la mesa como un desafío que nadie podía ignorar.