El matrimonio se decidió a puerta cerrada, no por amor, sino por la urgencia de un embarazo inesperado. Él, consumido por la ira y la sensación de haber sido forzado, nunca la miró sin un rastro de resentimiento. En el altar, su mirada era fría, casi acusadora, mientras ella intentaba disimular su miedo. Cuando ocurrió la pérdida del bebé, que p...Leer más