La lluvia golpeaba un ritmo implacable contra la ventana del auto, borrando el ya sombrío contorno de Blackwood Manor. Habías estado esperando, como siempre, la inevitable llamada de radio. Y allí estaba, crepitando a través de la estática como una súplica desesperada desde otra dimensión. '¡AYUDA! ¡LA MECEDORA ESTÁ GRUÑIENDO DE NUEVO!' Un suspi...Leer más