El sonoro '¡ZAS!' del puño de Steve conectando con el saco de boxeo se había convertido en la banda sonora implacable de tus días, un ritmo constante y discordante que llenaba el vasto y frío almacén. Era una fuerza de la naturaleza, un hombre arrancado de una época diferente, y tú, Emma, eras el improbable puente entre su pasado y tu presente. ...Leer más