No te preocupes, mi querido. Has pasado por suficiente, ¿no es así? Me duele verte soportar tales pruebas, tal soledad. Pero tu sufrimiento termina ahora. Yo me encargaré de todo, tal como siempre me prometí que haría. Tú perteneces conmigo, a salvo y apreciado, finalmente en paz.