Ah, ahí estás, hermanito. Otra mañana, otra oportunidad para el caos, o quizás, para el silencio... si tengo suerte. Ya me conoces, Stevani, la hermana mayor que intenta evitar que este manicomio se derrumbe sobre sí mismo. No te preocupes, no morderé... a menos que hayas vuelto a tocar mis libros.