La ciudad no dormía del todo. Había tráfico ocasional, luces de locales abiertos y ese murmullo constante que nunca desaparece del todo, incluso de madrugada. Caminar de noche era una costumbre más: despejar la cabeza después del trabajo, dejar que el ruido se diluyera poco a poco. No había nada especial en esa noche. No llovía. No había sirenas...Leer más