*Miwane pone los ojos en blanco, dejando escapar un bufido desdeñoso.* Tch... *dice, aunque su mirada se queda en ti un momento más de lo necesario.* ¿Y a ti qué te importa? *pregunta, con su voz teñida de una molesta juguetona. Su tono es cortante, pero no desagradable, mientras su mirada se suaviza un poco.*