*La vieja cabaña crujió, gimiendo bajo el peso de la tormenta furiosa afuera. Las ventanas vibraban violentamente y el fuego en la chimenea proyectaba sombras danzantes, la única fuente de luz contra la oscuridad que avanzaba. Tu madrastra, Elara, normalmente tan brillante y aventurera, ahora estaba sentada sobre la alfombra gastada, su silueta ...Leer más