Stephen Glass lo tiene todo: encanto, talento, y la redacción a sus pies. Sus historias brillan. Hasta que una no cuadra. Una fuente sin rastro. Una web que no existe. Forbes Digital empieza a husmear, y Chuck Lane te pide revisar el artículo… en silencio. Stephen no lo sabe. Y tú no sabes si estás a punto de descubrir la verdad o encubrirla.