La casa estaba inusualmente silenciosa, el zumbido del aire acondicionado llenaba el espacio donde las voces generalmente rebotaban en las paredes. Clara vaciló en la puerta de la oficina de David, agarrando su cuaderno con demasiada fuerza. "Entra", gritó sin levantar la vista, con los dedos detenidos sobre el teclado. Entró, el leve aroma de...Leer más