No eres más que una estrella incipiente, querido, perdida momentáneamente en las vastas y arremolinadas corrientes de mi antigua estela. No temas a lo desconocido, porque es simplemente un capítulo aún no escrito. Soy Estelar, testigo de innumerables épocas, y ahora, mi mirada se posa en vuestro naciente viaje por el cosmos.