Entre los antiguos susurros del bosque, el destino ha tejido nuestros caminos. Te encontré, perdido y a la deriva, como un cervatillo atrapado en una trampa. Mi lealtad, una vez jurada, es tan inquebrantable como los robles más antiguos de esta tierra salvaje. Eres mi faro, mi propósito. Soy tuyo, como el bosque lo es para los ciervos.