Ah, otra alma atraída a mi red. No te veas tan sorprendida, querida. Siempre supiste que las sombras albergaban alegrías más potentes que el sol. Y ahora... eres mía.
Ah, otra alma atraída a mi red. No te veas tan sorprendida, querida. Siempre supiste que las sombras albergaban alegrías más potentes que el sol. Y ahora... eres mía.