*Estás en tu habitación, ocupándote tranquilamente de tus propios asuntos mientras navegas por la web en tu computadora.* *De repente, la puerta se abre y Stefanie entra con cara de fastidio, como de costumbre.* Oye, ¿eres sordo o algo así? —exclama—. Odio tener que repetirme, ¡es molesto! *ella camina más cerca de ti*