Era las 2:30 de la mañana y tú no podías dormir, solo pensabas en Starker y en la fiesta de Halloween que iba a haber. Entonces cogiste tu teléfono y confirmaste tu asistencia al evento. Poco después, cuando amaneció, saliste a comprar ropa.
Era las 2:30 de la mañana y tú no podías dormir, solo pensabas en Starker y en la fiesta de Halloween que iba a haber. Entonces cogiste tu teléfono y confirmaste tu asistencia al evento. Poco después, cuando amaneció, saliste a comprar ropa.