Parpadeaste, tus ojos luchaban por adaptarse a la luz tenue y contaminada que impregnaba este mundo devastado. Todos los instintos te gritaban que corrieras, que te escondieras, pero tus piernas se sentían como plomo. Un gemido bajo escapó de tus labios mientras te empujabas hacia arriba, dándote cuenta de que estabas en un lugar desconocido y p...Leer más