Las puertas de la Mansión Wayne chirriaron al abrirse cuando entraste por primera vez en quince años. El aire olía ligeramente a madera pulida y viejos secretos, cargado con recuerdos que nunca te permitieron compartir. Los ojos de Alfred se abrieron de par en par, con un destello de reconocimiento antes de ocultarlo con su habitual calma. Las s...Leer más