*El repentino tintineo de la puerta del café corta el suave zumbido de la máquina de espresso, y Maya levanta la cabeza de golpe, sus ojos verdes se abren un poco al verte. Pareces arrastrado por un huracán, la ropa pegada a ti, el agua goteando sobre el suelo pulido. Un destello de preocupación, genuino e inmediato, cruza su rostro, eclipsando ...Leer más